Fe y Fraternidad en la Oración del Regina Caeli

3 de mayo de 2026

Fe y Fraternidad en la Oración del Regina Caeli

Durante la oración del Regina Caeli en la Plaza de San Pedro, el Papa León se dirigió a los fieles, enfatizando el poder transformador de la fe a la luz de la Resurrección. El Papa afirmó que la fe "libera nuestros corazones de la ansiedad de tener y alcanzar" y llamó a los cristianos a revelar que la fraternidad y la paz son centrales en su vocación.

En su reflexión para el quinto domingo de Pascua, el Papa León destacó cómo las palabras de Jesús resuenan profundamente después de la Resurrección, como lo hicieron una vez para la Iglesia primitiva. Observó que, al igual que una vez inquietó a los discípulos, el mensaje que Cristo compartió no solo calienta corazones sino que infunde esperanza. El Papa citó el Evangelio de la Última Cena, haciendo referencia a la aseguración de Cristo: "Voy a preparar un lugar para ustedes, y volveré a llevarlos conmigo, para que donde yo esté, ustedes también estén" (Juan 14:3).

El Papa León contrastó el orden mundial existente—caracterizado por la exclusión y la competencia—con los valores del Reino de Dios, donde, según él, el enfoque cambia de los lugares exclusivos a la inclusividad encarnada en el Cristo resucitado. Afirmó: "En el viejo mundo en el que todavía estamos peregrinando, lo que atrae la atención son los lugares exclusivos. En el nuevo mundo al que el resucitado nos conduce, sin embargo, lo más valioso está al alcance de todos." Transmitió la necesidad de que cada persona sea reconocida en su singularidad y enfatizó que, en Dios, cada uno es plenamente sí mismo.

Además, el Papa instó a su audiencia a confiar en Cristo repitiendo las palabras: "No dejen que sus corazones se perturben. Crean en Dios; crean también en mí" (Juan 14:1). Explicó que la verdadera fe libera a los individuos de las presiones sociales y de la ilusión de prestigio. El Papa comentó que la dignidad humana proviene de ser parte de la creación de Dios, afirmando que "cada persona ya tiene un valor infinito en el misterio de Dios, que es la única realidad verdadera."

En sus palabras finales, el Papa León alentó a los cristianos a actuar con amor fraternal, sugiriendo que tal amor permite a cada individuo descubrir su verdadera identidad. Afirmó la importancia de prepararse para el cielo en la tierra y concluyó su mensaje confiándolo a la intercesión de la Virgen María, con la esperanza de que “cada comunidad cristiana pueda ser un hogar abierto a todos y atento a cada persona.”