El Papa León Celebra Misa en la Catedral de Metz
En la Catedral de San Esteban en Metz, el Papa León celebró Misa en el último día de su Viaje Apostólico a Francia, marcando un momento significativo antes de su regreso a Roma. Su homilía enfatizó la importancia de ele…

En la Catedral de San Esteban en Metz, el Papa León celebró Misa en el último día de su Viaje Apostólico a Francia, marcando un momento significativo antes de su regreso a Roma. Su homilía enfatizó la importancia de elegir el perdón y la misericordia sobre la venganza y la violencia, retratando estas elecciones no como signos de debilidad, sino como actos de fortaleza.
Este último compromiso público antes de dirigirse al aeropuerto incluyó una reunión donde el Papa León saludó a las multitudes afuera de la Catedral. La Catedral misma, con una historia de construcción que comenzó en 1120 y culminó tres siglos después, se erige como un hito significativo en la región.
Durante la Misa, el Papa León se centró en encomendar tanto a la comunidad diocesana de Metz como a la totalidad del mundo al Señor. Destacó la región de Mosela, donde se encuentra Metz y que limita con Luxemburgo y Alemania, como un lugar de importancia histórica como un cruce de caminos para varios pueblos, con una historia marcada por el sufrimiento debido a su posición geográfica en la frontera de Europa.
Las reflexiones del Papa León se basaron en imágenes del Profeta Isaías, utilizando tres símbolos para representar el Reino de Dios: el desierto, el jardín y la casa. Explicó cómo el desierto simboliza el establecimiento de la justicia a través de la sobriedad y el silencio, instando a los oyentes a apreciar la simplicidad y lo esencial. En contraste, el jardín representa la belleza y el florecimiento que surge de una vida justa, mientras que la casa, como lugar de paz, refleja el esfuerzo requerido de los individuos para construir comunidades armoniosas, donde la caridad y el amor desempeñan un papel crucial.
El Papa habló al mundo contemporáneo, reconociendo las cicatrices de la violencia y la manipulación que permea la sociedad. Instó a una transformación de estos 'desiertos' en oasis a través de actos de perdón y generosidad, planteando preguntas sobre las consecuencias de la venganza y la retaliación, mientras enfatizaba la fuerza encontrada en dejar ir estas actitudes destructivas.
Dirigiéndose a la gente de Metz, que está demasiado familiarizada con los efectos de conflictos pasados, afirmó que la verdadera fortaleza radica en el perdón en lugar de buscar venganza. El camino hacia la sanación y la paz implica romper ciclos de resentimiento y comprometerse con el amor y la confianza, independientemente de las circunstancias. Planteó que la verdadera justicia y paz requieren tanto un viaje personal como comunitario hacia la conversión que respete la dignidad humana.
El Papa León también se basó en las enseñanzas de San Agustín, quien definió la paz como una comunión entre las personas que trae alegría, fundamentada en el reconocimiento de la dignidad única de cada persona. Este fundamento de valores ha apoyado históricamente el desarrollo de Europa, enriquecido por las enseñanzas monásticas cristianas que enfatizan la libertad individual y la acogida del extraño.
La Catedral de San Esteban fue presentada como un ejemplo viviente de estos principios, simbolizando la perseverancia y la fidelidad. El Papa comentó que la Catedral sirve como un recordatorio de que la luz de Dios une diferentes historias y culturas, presentando un mosaico de paz que es crucial en tiempos contemporáneos marcados por la división.
Además, comentó sobre las vidrieras de la Catedral, que cubren 6,500 metros cuadrados y albergan la colección más grande de vidrieras góticas en Europa. Sugerió que estas obras son como 'libros' que invitan a la reflexión sobre historias hermosas y heroicas que deberían inspirar generosidad y un testimonio valiente en el presente.
Al concluir su homilía, el Papa León confió a la comunidad de Metz, que “hoy más que nunca está llamada a ser un faro de esperanza para el país, para Europa y para el mundo”, a la intercesión de la Virgen María y de los santos patronos de Francia.


