El Papa León XIV recordó a los obispos de España que la fuerza de la Iglesia no proviene de sus recursos, sino de la santidad de sus miembros. Esta afirmación se realizó durante una reunión en la sede de la Conferencia Episcopal Española en Madrid el lunes por la mañana.
"La fuerza de la Iglesia no proviene de la grandeza de sus recursos, sino de la santidad de Sus hijos, de la comunión de Sus pastores, y de la humilde y perseverante fidelidad de aquellos que se dejan guiar por el Espíritu", afirmó el Papa. Animó a los obispos a perseverar en su fe y compromiso a pesar de los numerosos desafíos que enfrentan, instándolos a salvaguardar la unidad, fomentar el diálogo, sanar divisiones y acompañar a sus congregaciones.
En sus comentarios, el Papa León subrayó que es el Señor quien guía la Iglesia. Dijo: "Él determina el ritmo. Caminamos tras Él; de hecho, caminamos con Él como miembros de un mismo cuerpo." Esta profunda conexión, afirmó, requiere que la Iglesia ofrezca un testimonio de unidad en medio de la creciente polarización y división en la sociedad.
El Santo Padre hizo un llamado a una comunión que abrace los diversos dones y sensibilidades dentro de la Iglesia. Subrayó en particular que el papel de los obispos es crucial para avanzar en esta misión. Les instó a vivir en comunión, asegurando que son signos visibles de unidad mientras salvaguardan su fe, arraigada en las enseñanzas de las Escrituras y en las tradiciones de la Iglesia.
El Papa León indicó además que fomentar un entorno interno pacífico en la Iglesia le permitiría relacionarse más libremente con aquellos de diferentes denominaciones cristianas, otras religiones y autoridades seculares. Destacó la importancia de mantenerse cerca de los jóvenes, seminaristas y comunidades vulnerables, animando así a los obispos a apoyar una vitalidad misionera.
A medida que avanzaba la reunión, el Papa evocó la memoria del Papa San Juan Pablo II, quien se refirió a España como "la Tierra de María." Expresó que la Santísima Virgen es la primera compañera de los obispos en su viaje y su mayor tesoro, guiando a los creyentes en la acogida y preservación de la Palabra de Dios. Dijo: "A ella, confío su ministerio, para que ella pueda ayudarles en medio del pueblo que se les ha confiado."
En este contexto, el Papa León observó que este año marca el quinto centenario de la ordenación sacerdotal de San Juan de Ávila, el patrón del clero español. Lo honró como un sabio maestro de espiritualidad y un sacerdote sencillo, recordando a los obispos su papel vital en fomentar la vida sacerdotal dentro de sus diócesis. El Papa insistió en que es responsabilidad de los obispos ser padres para sus sacerdotes, acompañándolos en su ministerio desafiante.
Concluyó con un llamado a la oración, repitiendo el sentimiento de San Juan de Ávila, quien expresó la necesidad de un corazón alineado con Cristo para afrontar los desafíos que enfrentan. Oró: "Señor, danos tu corazón, un corazón capaz de levantar su mirada hacia ti, de emprender el camino, de escuchar, de discernir…" El Papa León XIV afirmó que la Iglesia, que lleva el corazón de Cristo, posee las provisiones necesarias para enfrentar todos los desafíos que se avecinan.