Obispos Venezolanos Urgen a la Reconstrucción Tras los Terremotos
Un mes después del devastador impacto de los terremotos gemelos que azotaron el norte y el centro de Venezuela, los obispos del país emitieron un mensaje urgente titulado "Buen Samaritano, Testigos de la Esperanza". Los…

Un mes después del devastador impacto de los terremotos gemelos que azotaron el norte y el centro de Venezuela, los obispos del país emitieron un mensaje urgente titulado "Buen Samaritano, Testigos de la Esperanza". Los terremotos resultaron en más de 5,000 muertes confirmadas, con muchos aún sin contabilizar, y desplazaron a numerosas familias mientras destruían hogares, infraestructura esencial y edificios de la Iglesia.
Los obispos señalaron que la tragedia ha empeorado las crisis social, política y económica que enfrenta Venezuela. Enfatizaron que los esfuerzos de reconstrucción deben estar libres de corrupción política o intereses que pudieran poner en peligro la seguridad de la población. Expresaron preocupación por la insuficiente respuesta de las instituciones públicas a la crisis. "La reconstrucción también requiere que hagamos eco de la indignación de las víctimas del terremoto que se quedaron sin asistencia adecuada por parte de las instituciones públicas", afirmaron, señalando que, aunque los desastres naturales son impredecibles, las autoridades estatales deben estar preparadas para hacer frente a tales emergencias.
Los obispos pidieron una "reconstrucción rápida y de gran alcance" que asegure viviendas dignas y empleos dignos para los afectados, al tiempo que proporciona apoyo espiritual y psicológico esencial para ayudarles a sobrellevar el trauma del desastre. Además, destacaron la importancia de atender las necesidades de todos aquellos que continúan sufriendo en todo el país, incluidos los prisioneros políticos y los económicamente desfavorecidos.
Reflexionando sobre la parábola del Buen Samaritano, los obispos abordaron la pregunta común durante tiempos trágicos: "¿Dónde está Dios en medio de tanto sufrimiento?" Afirmaron que Dios está con las víctimas, a quienes retratan como particularmente queridos por Cristo, el verdadero Buen Samaritano. También rechazaron firmemente las afirmaciones de que los terremotos eran un castigo de Dios, considerando tales nociones como impregnadas de superstición y fundamentalismo.
Además, los obispos instaron a los fieles a encarnar el espíritu de compasión, llamándolos a compartir el sufrimiento de los demás como "buenos samaritanos compasivos". Expresaron gratitud por la solidaridad demostrada por las comunidades en toda Venezuela, especialmente las más pobres, y honraron la valentía de los trabajadores de rescate que arriesgaron sus vidas en los esfuerzos de recuperación. Los obispos extendieron su agradecimiento a los voluntarios, tanto locales como internacionales, señalando que sus esfuerzos simbolizan el vínculo universal de la humanidad más allá de fronteras y banderas. Reconocieron el apoyo recibido del Papa León XIV y de la comunidad global de la Iglesia, así como la ayuda humanitaria proporcionada a través de diversas redes de Caritas.
Para honrar a los afectados por los terremotos, los obispos invitaron a los fieles a participar en las misas programadas para el 24 de julio en cada parroquia y comunidad, como un reflejo de unidad en el duelo y esperanza por un futuro mejor para Venezuela.


