Durante su Audiencia General del miércoles, el Papa León XIV reflexionó sobre la Constitución Dogmática sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II, titulada Sacrosanctum Concilium. Enfatizó que "la liturgia sostiene a los fieles" y afirmó que cada Celebración Eucarística se convierte en "una verdadera epifanía de la Iglesia en oración."
El Papa declaró que Cristo es la fuente interna del misterio de la Iglesia, descrita como el pueblo santo de Dios, que nace de su costado traspasado en la Cruz. Declaró: “En la santa liturgia, a través del poder de Su Espíritu, Él continúa actuando. Él santifica y une a la Iglesia,” destacando que Su presencia se siente en la Palabra proclamada, en los sacramentos y en la comunidad reunida.
El Papa León XIV esbozó las intenciones detrás de la redacción de la Constitución, señalando que los Padres del Concilio no solo buscaban reformar los ritos, sino también profundizar la comprensión de la Iglesia sobre el vínculo viviente que la une: el misterio de Cristo. Este misterio se centra en el evento pascual, que comprende la Pasión, Muerte, Resurrección y Glorificación de Cristo, el cual la liturgia presenta sacramentalmente a los fieles.
Subrayó la importancia de la liturgia al afirmar: “la obra de nuestra redención se ha cumplido,” lo que explicó convierte a los creyentes en una estirpe elegida y una nación santa. El Papa articuló además que a través del culto realizado en la liturgia, la asamblea reunida en el nombre de Cristo se sumerge en este misterio central, experimentando así su significado de una manera más profunda.
Como parte de su catequesis, el Santo Padre mencionó la importancia de la participación comunal en la celebración eucarística. Señaló que al celebrar la Eucaristía, la Iglesia recibe el Cuerpo del Señor y madura en el Cuerpo de Cristo, convirtiéndose así en “un lugar de morada de Dios en el Espíritu.” Afirmó que este proceso desarrolla una comunión que es tanto interna como externa, expresada a través de ritos y oraciones.
Los aspectos rituales de la liturgia, explicó, son instrumentales para expresar la fe y dar forma a la identidad eclesial. Observó: "cada celebración se convierte en una verdadera epifanía de la Iglesia en oración," como señaló el Santo Juan Pablo II en su Carta Apostólica Vicesimus quintus annus con motivo del 25 aniversario de la promulgación de Sacrosanctum Concilium. Además, consolidó la comprensión de que la liturgia sirve como "la cumbre hacia la que se dirige la actividad de la Iglesia."
El Papa León reflexionó que la liturgia no solo abarca la acción central de la Iglesia, sino que también surge como una fuente de sustento para los fieles, permitiéndoles comprometerse continuamente con el misterio pascual. Expresó que a través de la proclamación de la Palabra, las celebraciones sacramentales y las oraciones comunitarias, los creyentes son fortalecidos en su fe y misión.
El Santo Padre concluyó sus remarks repitiendo las observaciones del Papa Francisco, extendiendo la invitación de Dios a todas las personas para participar en el banquete eucarístico. Invitó a los fieles a permitirse ser formados interiormente por los ritos y símbolos de la liturgia, promoviendo una comprensión más profunda que continuará desarrollándose en las próximas semanas.